Tres Corazones, Sangre Azul y Sin Disculpas
Si alguna vez te has sentido un exagerado, conoce al pulpo. Estos habitantes del océano con ocho brazos vienen equipados de fábrica con tres corazones. Dos de ellos bombean sangre hacia las branquias, mientras que el tercero se encarga del resto del cuerpo. Es básicamente el sistema de tuberÃas redundante de la naturaleza, y francamente, sentimos un poco de envidia.
La sangre en sà es azul, no como declaración de moda, sino porque los pulpos utilizan hemocianina a base de cobre en lugar de la hemoglobina a base de hierro que hace roja nuestra sangre. El cobre se une al oxÃgeno y tiñe la sangre de un intenso color azur. En ambientes frÃos con poco oxÃgeno, la hemocianina supera en rendimiento a la hemoglobina, asà que el pulpo tiene la última carcajada.
Aquà viene el giro inesperado: cuando un pulpo nada, el corazón que bombea sangre al cuerpo literalmente deja de latir. Por eso prefieren arrastrarse antes que nadar: la natación sostenida los agota genuinamente a nivel cardiovascular. Incluso su pereza tiene una excusa fisiológica.
Asà que la próxima vez que alguien te llame raro por ser diferente, recuerda al pulpo. Reconstruyó todo el concepto del sistema circulatorio, luce el azul como color de sangre y aún le sobra inteligencia para ser uno de los animales más listos del mar.