Los ping?inos piden matrimonio con piedras y las apuestas son alt?simas
En el mundo de los ping?inos, el romance comienza con la geolog?a. Los ping?inos juanito macho ? y varios de sus primos ? construyen sus nidos casi por completo con piedras, lo que significa que una buena piedra plana no es solo un gesto bonito. Es una propiedad genuinamente valiosa, y los machos lo saben perfectamente.
Cuando un macho ha elegido pareja, sale de compras. Examina con cuidado el campo de piedras, descartando las que son demasiado redondas, demasiado peque?as o simplemente no lo suficientemente impresionantes, hasta que encuentra la indicada. Luego se acerca bambole?ndose hasta la hembra, le presenta la piedra y espera. Si ella la acepta y la coloca en su nido, son pareja. Si la ignora, ?l se aleja y reconsidera sus decisiones vitales.
La competencia es feroz, en parte porque el robo de piedras entre ping?inos es una pr?ctica habitual y socialmente aceptada en la colonia. Los ping?inos se roban constantemente de los nidos ajenos, lo que significa que encontrar una piedra verdaderamente buena ? digna de una propuesta ? requiere un esfuerzo considerable. No existe el equivalente ping?ino de una joyer?a. Tomas lo que encuentras.
La parte entra?able: muchos ping?inos juanito forman parejas de por vida, regresando al mismo nido y a la misma pareja a?o tras a?o. Lo que significa que esa primera piedra no era solo un regalo. Era el comienzo de una historia muy larga, contada enteramente en piedras.