Los escarabajos peloteros usan la Vía Láctea como GPS
En el monte africano vive un insecto en el que la mayoría de la gente preferiría no pensar, y sin embargo hace algo extraordinario todas las noches sin que nadie lo note. El escarabajo pelotero se gana la vida rodando bolas de estiércol animal para enterrarlas y comerlas después. No es un trabajo glamuroso. Pero mientras rueda, hace algo notable: mira al cielo y se orienta por la Vía Láctea.
Cuando no hay luna, los escarabajos peloteros se orientan usando la tenue franja del núcleo galáctico que brilla sobre sus cabezas. Los científicos lo confirmaron en 2013 colocando pequeños sombreros de cartón sobre los escarabajos para bloquear su vista del cielo, y los insectos comenzaron de inmediato a caminar en círculos desorientados. Al quitar el sombrero, volvían a avanzar en línea recta. Pequeños sombreros de cartón. Por la ciencia. Publicado en una revista revisada por pares.
Los escarabajos no pueden ver estrellas individuales como nosotros, pero sus ojos compuestos detectan el contraste y la dirección de la luminosa franja de la Vía Láctea, lo que basta para mantenerlos rodando en línea perfectamente recta. Esto importa enormemente: alejarse del montículo de estiércol en línea recta reduce las posibilidades de encontrarse con competidores que quieran robar el premio.
Son los únicos animales no humanos conocidos en la Tierra que usan el centro galáctico para orientarse. Así que la próxima vez que mires la Vía Láctea y sientas un momento de tranquilo asombro, recuerda que en algún lugar de la sabana un pequeño escarabajo tenaz está haciendo exactamente lo mismo, solo que con objetivos considerablemente más prácticos.